Skip to content

Receta para un fantasma

marzo 14, 2012


“Ni el polvo de tus huesos.”

 

 

Así que es así nomás… esa es mi cara desde afuera, y esa es la cara en la hora de la muerte.

Qué desprolijidad, qué desatino; dejé todo a medio hacer. No hubo tiempo de organizar mis papeles, como tantas veces imaginé que querría que fuese. No llegué a dar forma a mi deseo final –de hecho, no llegué a saber que ya debía pedir alguno.

Tantas hilachas, tantos cabos sueltos. Tal vez se malinterpreten mis desórdenes y se piense que anduve dejando mensajes ocultos. Tal vez se tejan historias con las instantáneas de los momentos en que se encuentren mis despojos de vida, y se construyan fábulas y leyendas caseras con las confusiones de lo que dejé atrás.

No importa, nada me interesa. No puedo tener ni el mínimo remordimiento o falta al respecto. Si tuviera todas mis sensaciones a flor de piel en este momento, me sentiría desilusionado por este vacío.

Con el tiempo que parece ahora detenido, es fácil ver cómo la vida no es nada y la muerte apenas la constatación de que hemos vivido sólo para ilusionarnos de existencia y luego dejar de haber sido. ¡Puff! una bocanada en el aire. Ni los momentos, ni los recuerdos, ni las fotos; nada en verdad sirve para retenernos, estamos condenados al olvido. Vamos a pensar, de este lado, viendo a los que quedan, que seremos indelebles y pasamos a tener otro lugar, otro espacio en la memoria y en el alma. Todo mentira, estamos destinados a la inadvertencia. Pronto, el dolor y el llanto del día a día darán paso a la vivencia, la congoja a la superación. Pronto, el desuso nos arrojará al abandono. Tanto para morir la peor y más real de las muertes, la que borra la entidad que alguna vez tuvimos.

Y con las otras vidas, que lenta e indeclinablemente continúan, la nuestra va perdiendo realidad; pasaré a ser un sueño casi, un pretérito que cada vez aceche menos hasta acabar por acabarse. En vano reclamar de mi desdicha, que tampoco podré sentir, cuando mi viuda no sea más mi viuda a troca de ser la mujer de alguien más, cuando mis hijos no sean más mis hijos para ser los padres de los suyos, cuando mis recuerdos pasen a ser ecos que se olvidan de sonar.

Y con el rasero del desuso, los sueños en los que apareceré dejarán de ser sueños, y poco a poco dejaré de aparecer en la vigilia; y con el olvido del dolor perderé el peso del recuerdo.

¡Marranos! No me voy nada. Me quedaré por aquí, que al fin y al cabo ya conozco. Ya perdí la vida; puedo perder mi cuerpo. No me resigno a perder la existencia que tuve. Que me quiten, o me aguanten.

.

Anuncios
3 comentarios leave one →
  1. Prima Pola permalink
    marzo 14, 2012 3:48 pm

    Mucho pienso en ella últimamente y en el su previa… me sirvió. Gracias!
    Prima Pola

  2. Gustavo permalink
    marzo 14, 2012 4:49 pm

    Leyendo… leido.
    Muy lindo

  3. Chichét permalink
    marzo 14, 2012 6:53 pm

    Caramba!, gratísima sorpresa. Celebro la transformacion de ciencia en experiencia. Bravo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: