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La Pequeña Hija del Mar

noviembre 3, 2012

Vi que tomabas una cara

entre tus manos;

la llevabas sobre tu pecho.

 

Y era rocío.

 

Tenías esa calma

de la tranquilidad

en tu rostro.

 

Sosiego.

 

Naturalmente, envueltos

por esa luz que cubre

desde el interior.

 

Vi que seguías

haciendo camino.

 

Vi que apoyabas, a veces,

el alma cansada.

 

Vi que armabas mi nombre

de tus labios

con amor.

 

Desperté. Te extraño.

.

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One Comment leave one →
  1. Lilia Picolini permalink
    noviembre 7, 2012 11:27 am

    Muy bueno!

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